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«Voice of the Family» ha publicado un manifiesto para hacer que la voz de los laicos en el Sínodo sobre la familia sea escuchado.

Artículo del blog de Jeanne Smits traducción y edición libre CM.

Se trata de combatir todos los aspectos de la cultura de la muerte ahora que el matrimonio, la familia y la vida sufren agresiones sin precedentes, incluyendo la pornografía y los ataques contra los derechos de los padres como los primeros educadores de sus hijos.

Se ha formado una coalición de varias decenas de movimientos pro-vida y pro-familia,»Voice of the Family»  con el fin de hacer uso de las responsabilidades expuestas por el canon 212.3 del código de derecho canónico, que determina » el deber de dar a conocer a los pastores sagrados su opinión sobre lo que es el bien de la iglesia y dar a conocer a los otros fieles»… El manifiesto pide a los padres sinodales «tomar todas las medidas para proteger la integridad de la doctrina católica de esta manera, proteger a nuestras familias contra los estragos de la cultura de la muerte.
La gran confusión que reina en el Sínodo, a pesar de las protestas sobre que la doctrina no debe alterarse, sino también las graves insuficiencias del Instrumentum laboris, justifican la preocupación de este movimiento de laicos que nació con el Sínodo extraordinario del año pasado.
Que la doctrina no se puede cambiar, eso todos lo sabemos: la enseñanza de la iglesia es perenne y tiene la ayuda del Espíritu Santo. Pero en la práctica puede que no esté a la altura e incluso que afecte la esta enseñanza en los corazones de los fieles: el objetivo del texto es recordar la sana doctrina subrayando que la pastoral debe ser conforme a la verdad.

Un resumen: 

-defender, con firmeza y sin ambigüedades, la doctrina del matrimonio como una Unión exclusiva e indisoluble entre un hombre y una mujer y para reafirmar que todos los actos sexuales fuera del matrimonio y todas las formas de Unión no matrimonial, son una ofensa grave a Dios y dañan a los individuos y a la sociedad
-Defender con firmeza y sin ambigüedades, que el adulterio es un pecado y que aquellos que continúan viviendo en adulterio no pueden ser admitidos a los sacramentos de la penitencia y comunión sin tener antes un cambio de vida
-Defender con firmeza y sin ambigüedades, la enseñanza de la encíclica Casti Connubii y Humanae Vitae que la separación de los fines de la procreación y la Unión del acto sexual por anticoncepción es gravemente contrario a la ley moral y tiene devastadoras consecuencias para la familia y la sociedad
-Oponerse firmemente y sin ambigüedad, a la «teoría de género» que niega la división fundamental de la raza humana en ambos sexos sólo los hombres y las mujeres, tienen características complementarias y diferentes.
-Afirmar con firmeza y sin ambigüedades, que los actos homosexuales son gravemente contra el orden moral, que destruyen a las personas y la sociedad, y que cualquier forma de unión entre personas del mismo sexo no puede ser aprobado de ninguna manera.
-Oponerse firmemente y sin ambigüedad, que todos los métodos de reproducción artificial degradan la sexualidad separando la procreación del acto sexual, y que conducen directamente a la destrucción de la vida humana en sus etapas iniciales.
-afirmar y defender con firmeza y sin ambigüedades, el derecho a la vida de cada niño por nacer desde el momento de la concepción y a tomar medidas concretas para poner fin a la plaga del aborto en todas sus formas, incluyendo métodos anticonceptivos y el aborto.
-Decir con firmeza y sin ambigüedades que el derecho de los padres a ser los primeros educadores de sus hijos y a tomar medidas inmediatas para defender a los padres y los niños contra todas las violaciones de este derecho, que se vuelve cada vez más acuciante y grave
-identificar, firmemente y sin ambigüedades, la amenaza que pesa sobre todos los miembros de la familia humana debido a la proliferación de la pornografía, sobre todo cuando deliberadamente se dirige hacia los niños, como es el caso de muchos programas educativos
-Defender con firmeza y sin ambigüedad a todos los hombres y mujeres que están gravemente enfermos, discapacitados o enfermos, o que estén en el final de la vida, condenando enérgicamente todas las formas de eutanasia y el «suicidio asistido» y emitir una convocatoria para adoptar medidas concretas para luchar contra esta amenaza.

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